domingo, 22 de enero de 2023

mi viaje a Cancun

Cuando era muy joven tenía muchas ganas de conocer Cancun pero imposible para alguien como yo que apenas tenia dinero para comer, así que me propuse en mi desesperación de llegar a ese lugar que me era señalado en sueños, de juntar dinero para mi viaje de ida trabajando de lo que toda la vida trabaje en la calle: de caricaturista.

Un día , en mi primer viaje al sur junte el dinero necesario ,llené mi mochila de latas de atún y un pan bimbo para comer, y mis lapices y hojas para dibujar:  planee mi viaje por un mes y me despedí de mi familia que en realidad le daba igual que yo existiera.

Fui con un amigo que trabajaba en la secretaria de comunicaciones y transportes para que me ayudará a obtener los descuentos de estudiante posibles para esa época,  así que compre un boleto de viaje por autobús de Guadalajara a la ciudad de  Puebla donde me enteré que se llama Puebla de los ángeles cuando estuve ahí.
Me gustaba ver los volcanes que solo veía en fotografías y supe que ya no estaba en mi rancho.

De ahí tome un pasaje a Tabasco, donde me di cuenta que era más parecido a un chiquero que a un lugar que merece ser visitado turísticamente, y de ahí tuve que esperar unas horas a que en la carretera algún trailero me ayudará a llegar a Cancun.

Yo comía mis latas de atún y dormía en paradas de autobuses foráneos, de vez en cuando me veia alguien y me invitaba un par de tacos y un refresco mientras le platicaba que hacia yo lejos de Guadalajara.

La gente en esa época me trato siempre muy bien y no había miedo de pedir raid porque la gente no desaparecía o la asesinaban en la carretera así que llegue en dos o tres raids de traileros que llevaban queso o carne a los hoteles grandes de Cancun y me contaban que hacían esos viajes dos veces por semana para surtir alimentos imposibles de obtener en esa región pantanosa carente de materia prima.

Cuando llegue a Cancun recuerdo que tuve que pagar por transportarme en esos camiones caros que en realidad nada más daban la vuelta a los turistas entre islas, y al intentar entrar a la playa era rechazado por los trabajadores de los hoteles que habían limitado la entrada a sus clientes.
Esa fue mi primer decepción en el sur porque yo no podía usar la playa siendo mexicano.

Años después también recuerdo que en otro de mis viajes en donde vivía en Playa del Carmen había una familia que se paseaba por la playa y supongo que el hotel donde se hospedaba era el que estaba detrás de nosotros así que logre escuchar a uno de los niños preguntándole a sus padres porque el hotel dejaba pasear por la playa a gente indeseada como era yo obviamente mientras me miraban con odio.
Yo en esas fechas ya entendía mejor el inglés y no podía comprender porque sucedían todas esas cosas que escribo ahora.

Supongo que todos somos ignorantes y que viajar tampoco nos hace mejores personas, eso al parecer es un tema de humanidad, algo que muchos nunca conoceremos jamás en la vida.

Mi viaje a Cancun 
Victor Alcázar

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