Es bien sabido y se hacen bromas todo el tiempo sobre el tema pero a mi me queda claro que en mi juventud e inicios en mi carrera artística tener hambre me brindó el más deseado anhelo de todo artista: la creatividad.
También pasé por la etapa donde económicamente en vez de trabajar me quedaba a dormir en mi camita porque simplemente no tenía necesidad de hacer nada.
Dure varios años sin pintar porque simplemente no tenía ganas y además no tenía necesidad , por lo tanto no se me ocurria nada.
Ha pasado el tiempo y tengo muy presente que el camino del artista necesita un equilibrio constante entre hambre y remuneración por su obra.
Diran muchos que eso del artista pobre es un cliché que no debemos de fomentar pero veamos ejemplos reales propios o ajenos como el caso de Francisco Toledo, y lleguemos a acordar que el hambre es necesaria para ser creativos.
No todos los buenos artistas son bien reconocidos o remunerados o comprendidos, pero los buenos artistas CREAN .
Un artista se va y se queda su obra y no necesita estar ahí para recibir a las personas y explicarles de que trata su obra: las obras de las personas hablan por sí mismas de lo que somos.
Victor Alcázar