domingo, 4 de mayo de 2025

que nunca me digan

La primer obra de arte que compre a otro artista fue a mis 20 años.
Cursaba la carrera de pintura en la UDG y era fin de curso de todas las carreras.
Ahí estaban los estudiantes de fotografía invitándome a una exhibición donde utilizaron uno de los salones a forma de galería fotográfica y dónde me metí a ver las fotografías:
En especial una de las obras me había llamado la atención y aunque todas eran de la misma artista, 
salí muy feliz de ahí después de haber platicado con ella:
A mí me llamaba mucho la atención un sillón viejo desgarrado en una azotea  en blanco y negro, me hacía sentir el mismo dolor que yo sentía todos los días de mi vida y saber que estaba frente a lo que podría ser una descripción gráfica de mi vida me hacía amar la imagen y a la artista.

Porque fotografiaste esto y como se llama? Le pregunté.
Las respuestas no fueron las que yo esperaba.
No se parecían en nada a mi sentimiento ni a lo que pensaba que era mi alma.
Yo era un sillón , un mueble desgarrado por el tiempo y olvidado en una azotea y no tenía mi nombre ni me conocía la fotógrafa pero sabía que era yo y no me importo que no tuviera para pagarle la obra.

Te compro las 3 obras, que precio tienen?
Te las vendo en 350 pesos cada una, en realidad me harías un gran favor apoyándome con esta compra porque requiero comprar materiales para seguir trabajando.
Yo no sabía cómo pagarle porque no tenía un peso.

Esa semana busque que pintar y sabiendo a quien le gustaba se lo ofrecí en la cantidad que me pedía la fotógrafa.
La siguiente semana tuve mis 3 fotografías las cuales aún conservo en mis obras favoritas de artistas tapatíos.

"Que nunca me digan que yo no puedo ser un sillón viejo o ser admirado por mi dolor y verme reflejado en una fotografía".

Victor Alcázar