martes, 13 de febrero de 2024

besando sin permiso

¿Te has fijado que la idea de establecer pueblos mágicos en el país ha resultado contraproducente a la idea de que positivamente un lugar se beneficia turisticamente y eso atrae más beneficios a sus habitantes?

Si no te has fijado es  porque no pones atención a una crítica de temática socio-cultural ya que uno se puede perder admirando un mural realizado por un peruano en plena capital brasileña y que nada tiene que ver con la cultura de ese país.

Hace tiempo un argentino según recuerdo la noticia , fue contratado por un gobierno local peruano  para decorar con un gran mural público un mercado publico.

El resultado pareció hermoso gracias a la técnica y a los colores del diseño pero hubo un artista local que alzó la voz en contra de esa ofensa visual:

Los elementos que mostraba el mural eran una mezcla de países diversos que nada tenían que ver con la cultura local y eso enfureció al artista ya que consideraba que destinar dinero publico  a pagar un artista extranjero haciendo mención a países de primer mundo era un caso a debatir.

Algunos artistas se han dado cuenta de que promover la cultura local es positivo pero llevarla a otros países y establecerla en otras latitudes es siempre ofensivo si no se ha pedido con un propósito evidente de multiculturalidad.

Siendo yo un artista tapatío pongo un mural en una comunidad yaqui que tiene mucho que ofrecer y que en contraste la mía sería ofensiva para esa gente que al final de cuentas la va a ver todos los días y que para ellos seguramente lo que yo haya querido decir con mi diseño en realidad no aporta nada a su localidad que no sea verse de nuevo invadido como en la historia  que esta plagada de invasiones culturales y que termina en una imagen globalizada que hace creer que todos somos uno mismo.

En realidad no debo como artista invadir los espacios culturales con mi visión local e insertarla en otra ajena.

La reflexión para mi siempre es la del respeto ajeno.

No debo de estar dispuesto a invadir al vecino por más amable que parezca el beso que pienso darle y es por eso que a alguien ya se le había ocurrido que besar a alguien siempre es un acto de guerra:
La guerra nunca es buena.

Besando sin permiso
Victor Alcázar 

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