Cuando era mas joven me decían que porque me reía cuando había problemas, y ahí entendí que yo era el que causaba los problemas o era el que los resolvía.
Las cosas no han cambiado mucho: ¿ que prefieren? A alguien que se ria cuando hay problemas o a alguien que llore?
Llorones hay muchos y alguien tiene que hacer de esta comedia algo de lo que puedan contar a sus nietos anécdotas de cómo la gente a pesar del dolor, tiene que enfocarse en soluciones y no en las quejas.
Dicho esto: cuando hay un dolor constante las personas aprenden a reír porque el camino ya lo conocen. Le preguntas al moribundo porque sonríe cuando ha perdido la salud, el dinero, la vida, y toda la esperanza y siempre contestan que siempre fue así, nada se ha perdido ni nada se va a perder cuando ya no estemos aquí.
Lo único que cambia con el dolor es la aceptación de un hecho de vida: algunos le llaman iluminación y otros le llaman conciencia, y algunos creen que se consigue con mucho esfuerzo pero no es asi ¿ Has visto a un borracho estar en las calles por días hasta hasta que muere ahí en la plaza?
Ah! Resulta que ese borracho no hace nada para no cambiar nada, ni su destino ni mi opinión ni la tuya, no está viviendo para que yo sea feliz o que le aplaudamos por poder superar el alcoholismo.
Esa persona existe para si misma y no necesita tener amor propio porque no necesita nada más que existir.
Un día se llega a entender que las cosas son como son y nosotros nos estrellamos con ellas a la velocidad que nos de la gana.
¿Quien quiere la iluminación?
Estoy seguro que a nadie le importa porque si te importa ser feliz lo único que debes de hacer es respirar, no se necesita tener ningún pensamiento.
Alguien mencionó que la forma de estrellarse contra la vida era así como una piedra que es lanzada al agua con fuerza y rebota varias veces en la superficie hasta que se hunde:
La fuerza con la que la vida o el universo nos arroja a este lugar esperando que nos quedemos quietos sin oponernos, así relajados, tranquilos hasta que llegamos a donde se supone que es nuestro destino.
Iluminación
Victor Alcázar
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