jueves, 15 de diciembre de 2022

memorias de un caricaturista

Cuando era estudiante en la Udg en artes plásticas, la verdad es que me da pena admitirlo porque la supuesta carrera es una porqueria, de profesional no tiene nada , ni seriedad ni beneficios reales, sale uno todo tarado pensando en que un papel que diga licenciado en artes visuales va a ser de gran ayuda cuando lo real es que es un chiste.

Así que como yo no tenía ayuda de mi familia porque en realidad nunca tuve familia (aunque decían ellos que si) pues yo tenía que trabajar para comer y además para estudiar para todo,  ya sacando cuentas lo único que recibía de mi familia era un lugar donde dormir en realidad pero eso no me detenía para pensar que mi vida podía mejorar.

Ya después me fui a estudiar la carrera de artes visuales a la ciudad de Colima donde fue una gran experiencia profesional y un bálsamo para mi como persona buscando mejorar.

En la carrera teníamos instalaciones dignas de universitarios, becas también.. yo era uno de los beneficiados desde que llegué, porque pedí que se me apoyara y de esa forma yo pude recibir un monto mensual económico que me servía para pagar mis camiones y además me servía para comprar material.

En ese entonces yo solo llegué a la ciudad de Colima nada más con una maleta y con el apoyo de mi mujer que tuvo que seguir estudiando en la horrorosa universidad de Guadalajara a terminar su carrera de danza folklórica.

Los días eran para mí muy tristes y sin conocer a nadie busque un lugar donde quedarme: había un lugar que se llamaba Graciano Sanchez en donde la cuota era de risa, era básicamente un sitio donde llegaban los hijos de las personas más pobres desde todos lugares, ahi casi todos eran hijos de campesinos o niños abandonados que habían podido crecer y poco a poco se abrieron paso en la vida como yo lo intentaba hacer.

Me ofrecían ahí una cama en una litera en un cuarto con 6 o hasta 8 personas como en una cárcel.
Me daban desayuno, comida y cena de los más básico y hacíamos fila para recibir los alimentos.

En ese entonces una mujer muy joven que era la que servía la comida me propuso irnos a vivir juntos a formar una familia pero además de estar sorprendido por lo que ella me decía, porque yo no la conocía ni ella a mi, me quedé pensando en que mi camino no era formar una familia ni desviarme de mi objetivo de vida en el arte.
Le fui sincero y le dije que le agradecía mucho su interés pero yo no iba a quedarme mucho en ese lugar.

Para ese entonces yo busqué un trabajo de caricaturista en un periódico local que producía todas las semanas información para Manzanillo. Mi vida era muy aburrida porque desde las 9 de la mañana me iba a la plaza principal de Colima a buscar turistas que quisieran dibujarse y de ahí...me iba a trabajar a las 2 de la tarde a el periódico  y los días que no iba a trabajar, iba a la escuela ..eso era lo único que en verdad me hacía feliz.

Poco a poco con mi trabajo duro todos los días fui saliendo adelante pero recuerdo haber tenido una juventud de mucha hambre: generalmente yo ganaba lo suficiente para comer y pagar mis gastos pero había días que no ganaba ni un peso.
Esos días la pasaba muy mal porque a veces era época de lluvia, yo vivía épocas difíciles todo el tiempo, creo que eso no me hizo fuerte, más bien me debilitaba,  la verdad es que yo era una persona fuerte y es por eso que sobreviví a una época donde lo más seguro es que me perdiera en el camino.

Memorias de un caricaturista
Víctor Alcázar

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